jueves, 12 de mayo de 2011

Desde el rincòn


La reforma laboral, que revisa la Cámara de Diputados, debe considerar al sector laboral femenino


Celia Rosado Romero

Con las modificaciones que se pretende realizar, en la reforma laboral, ya en el mes de marzo redacté una reflexión bajo el titulo de : Un mundo de hombres, hechos por los mujeres:¿excluidas las mujeres, de nueva cuente habré de referirme ante las cifras que oficialmente se manejan con respecto a la posición laboral de las féminas, que hace referencia al 1979 donde las mujeres se posesionaron en el mercado del trabajo con el 21 por ciento en el esquema de las personas económicamente activas; 12 años después alcanzó el 31 por ciento, y para 2010 la proporción de mexicanas en el mundo laboral llegó a 42 por ciento, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Beatriz Luján, del Frente Auténtico del Trabajo (FAT).señala en forma precisa y clara como la creciente inserción de las mujeres va a la par del deterioro de las condiciones de trabajo, que se caracterizan por el escaso o nulo acceso a derechos como seguridad social, prestaciones, contratación permanente y un salario remunerador .
Si bien es cierto, la ley protege a la mujer en relación a su derecho a guarderías, permiso de lactancia, la realidad es que cada día las empresas piden evaluaciones médicas de gravidez para ser aceptadas o en su efecto, si se sale embarazada, durante el periodo laboral, se corre el riesgo de ser despedidas.
Y por otra parte, cada día con el neoliberalismo, los contratos laborales restringen las prestaciones sociales que son por ley, si es que se quiere ingresar al mercado laboral, o simplemente se evade un contrato que permita el reconocimiento por parte del contratante con el contratado.
Tal afirmación, parte de la investigación realizada por la FAT, con datos oficiales, que revelan: de 2000 a 2010 aumentó 34.4 por ciento el número de trabajadoras sin seguridad social, sumando hasta el año pasado 10.8 millones de mujeres sin la cobertura de este derecho.
Siendo el INEGI la fuente que proporciona los datos mas confiables, todavía aún más nos confirma como las mujeres en lugar de ganar espacios laborales los va perdiendo, no sólo porque se les paga 30 % por ciento menos que a los del sexo opuesto, sin importa que en formación profesional este e el mismo plano, sino que a su vez se les dobla en responsabilidades.
En forma irónica una periodista de r reconocimiento nacional (Adela Micha) envió una carta que circulo por la red, donde se lamenta de la “liberación de la mujer”, pues sólo se le ha cargado de mayor responsabilidades y menores derechos, al asumir el varón que si “quería el sector femenino igualdad” la tendría, pero sin desligarse de sus “labores femeninas en el hogar”, lo que resulto en beneficio de ellos no de ellas.
No hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos de la falta de apoyo a las mexicanas trabajadoras, basta saber que para acceder a una guardería “las maestras de enseñanza media superior” se les exige determinadas condiciones para hacer uso de las guarderías del IMSS.
La senadora, Norma Esparza Herrera, el pasado de febrero en una reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU, en la urbe neoyorquina estableció que México, se registra un aumento de la matrícula femenil a nivel universitario -que pasó del 35% a más del 52%- del total en un período de dos décadas. Sin embargo, advirtió, no deben perderse de vista las dificultades que deben enfrentar las mujeres cuando se integran al mercado laboral.
Igualmente, en una charla de la economista laboral Liliana Meza González, académica del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana señaló que el 40 por ciento de las mujeres mexicanas en edad de trabajar están integradas en el sector laboral no agropecuario, que equivale a unos 2.5 millones más en comparación con la cifra de 1995, y representa una alta participación en la economía del país, pero a pesar de que ha habido variabilidad en los tipos de ocupaciones, ellas se siguen concentrando en ocupaciones específicas. Maestra, secretaria, trabajadora de limpieza, son algunos de los empleos en que se desempeñan más las mujeres vinculadas al sector no agropecuario. Son ocupaciones con salarios bajos y horarios rígidos.
Pero, no sólo hay que referirse a la mujer que ha logrado un grado académico, sino también a las, mujeres cuya educación es básica, que les permite sólo laborar en el mercado informal y que, desde luego, carecen de toda protección laboral.
Por tanto, hay que poner en el escenario nacional a la que será la fuerza eje de un cambio radical en la posición de las féminas en el mercado laboral para entrar en la era de una mejor economía, recordando que un porcentaje alto es el sostén de la familia, son ellas las que jugaran un papel fundamental en una era de nuevas formar políticas de programas que en el futuro serán el escudo para la defensa de los intereses populares.
Pero, el cambio debe ser dentro del cambio, es decir, al interior para reforzar y fortalecer lo que esta dentro de la ley pero no se cumple, porque así no se podrá avanzar en la distribución de la riqueza que tanto anhela la ciudadanía en general.
No es una lucha sólo de una fracción de la ciudadanía, sino que son ellas las portadoras de la cultura de la lucha para un mejor vivir de toda la población mexicana.
Partiendo de una reforma de un buen proyecto no de una de doble filo, que más parece favorecer a los grandes inversionistas (patrones) que a los trabajadores, es ahí donde las mujeres deben de ser participativas para un crecimiento con desarrollo. Desde esta realidad, es como los legisladores deben considerar las reformas laborales antes de retroceder a una reforma que va a fortalecer el sistema patriarcal y machista que quiere devolver a la mujer a la cocina, al lavadero y a la situación de las viejas escopetas de casa "siempre cargadas y en un rincón".
Resulta interesante como, Alejandro Gómez Escorcia , en su blog y con datos del INEGI nos reseña la posición femenina en el área política y que desde luego, con implicaciones laborales: “elige a sus representantes. Tiene un instituto que las defiende, el INMUJERES. Hay comisiones en el nivel legislativo que las consideran, como las de Equidad de Género en el Congreso de la Unión, aunque casi no tiene representantas en este lugar, pues ganan la diputación y les dejan el lugar a sus compañeros hombres. Hay leyes que las protegen, pero estas leyes no tienen reglamentos de aplicación, como la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Ocupa coordinaciones en los partidos políticos, es secretaria federal, asambleísta y gobernadora. También tiene ONG´s.
Y aún así, con todos esos organismos no se ha podido entender que género y equidad son dos conceptos que deben ser vistos desde la perspectiva de los ojos del hombre y de la mujer, pues ambos funcionan en la sociedad con roles diferentes pero con igualdad de responsabilidades y derechos.
El Gobierno ha justificado la reforma laboral como una forma de flexibilizar el mercado laboral y ayudar a la creación de empleo, sin embargo para las organizaciones sindicales, es por el contrario ; la situación empeorara al trasformar el empleo fijo en igual de vulnerable que el temporal, afectando especialmente a la mujer, pues es un enfoque donde la competitividad de la economía se basa en la reducción de costos laborales, y no incrementando la productividad a través de una innovación y de la calidad del empleo. La opinión de la mujer es: supondrá mayor incremento de las desigualdades retributivas, una menor protección social y mayores dificultades para conciliar vida laboral y familiar.