Por Celia Rosado Romero.
La preocupación de los docentes de la Universidad Veracruzana por el cambio estructural que ha sufrido la institución educativa iniciando desde el modelo, que paso de rígido a flexible, que se encuentra en la segunda fase y consecuentemente a la revisión curricular de los programas de estudios y sus experiencias educativas se hizo patente en el último congreso realizado por la organización FESAPAUV. Se discutieron temas donde se pone en duda el sistema de créditos de las experiencias educativas del sistema básico, hasta llegar a concluir que la forma de créditos no es la más adecuada por ser obsoleta pues se refiere a la Declaración de Villahermosa con el acuerdo Tepic Octubre 1972.
Este último tema lo pusieron en el tapete de la discusión los maestros de la Facultad de Ingeniería Mecánica Eléctrica, zona Ciudad Mendoza, Con una explicación amplia y fundamentada, en su presentación recorren el concepto de crédito y las condicionantes de otorgación de créditos para cada una de las experiencias educativas, haciendo hincapié que se basa más en el aprendizaje que en la enseñanza como estable el proyecto Aula.
¿Cuál es la verdadera preocupación de los maestros? Tras todo un intercambio de ideas, teniendo como origen la propuesta de los maestros de Mendoza, se concluye en el fondo que se han diversificado los créditos en deterioro de las experiencias fundamentales de formación del estudiante, como son las disciplinarias vitales para su ingreso a la fuerza de trabajo, donde la competencia lo pone en desventaja.
Este punto fue fundamentado por otros docentes de las disciplinas del área de salud, concordando en lo indispensable el fortalecer experiencias educativas que harán a los egresados competitivos en el mercado laboral. Es sabido por las estadísticas que los últimos dos años el nivel de desempleo de los egresados de las universidades del país se incrementó por arriba de 2%, mientras que el nivel salarial promedio que alcanzaron los licenciados en 2009 fue de 7 mil 500 pesos mensuales, a pesar de que los universitarios tenían ocho años de educación adicional a los que tiene el resto de la población en México.
Las cifras fundamentan la inquietud de los maestros universitarios que proponen una incorporación al nuevo sistema de créditos que va encaminado a reconocer crediticiamente actividades en aula y extra aula, a su consideración fortalecen.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) identificó 16 “carreras críticas con exceso de oferta de egresados”, lo que hace que se produzcan empleos con salarios más bajos y sea más difícil obtener un puesto en esas áreas.
Son las carreras de Contaduría, Administración, Derecho, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería en Computación e Informática, Arquitectura y Urbanismo, Comunicación y Ciencias Políticas, entre otras, las carreras saturadas en las que se registran más de 135 mil egresados por cada puesto de trabajo.
En promedio, 55 de cada 100 egresados de las instituciones de educación superior del país trabajan en un área diferente a la que estudiaron, y se subemplean en quehaceres como taxistas, choferes de microbuses, taquerías o el comercio ambulante. En el caso de las “carreras críticas”, la SEP ha señalado que el nivel de desempleo en el área de especialización puede llegar a 8 por cada 10 egresados.
El documento La educación superior: situación actual y perspectivas, de la subsecretaría de Educación Superior que encabeza Rodolfo Tuirán, establece diversos grupos de empleabilidad entre los universitarios.
Uno de esos grupos es el que forman aquellos que eligieron carreras cuyas expectativas de salario son las más bajas de todas las profesiones, además de que el mercado laboral tiene escasez de opciones de contratación.
Son Enfermería, Turismo, Ecología, Nutrición, Historia y Diseño Gráfico las profesiones en las que los ingresos promedio mensuales se sitúan en rangos por debajo de los 2 mil pesos, equivalente al salario mínimo (mil 600 pesos), hasta alcanzar un máximo de 7 mil 500 pesos al mes.
Especializados, pero en el olvido.
En otro bloque se ubican aquellas carreras que por su alta especialización tienen una alta demanda, pero que no son apreciadas en el mercado laboral como para obtener ingresos altos. Ahí se ubican Educación Física y Deporte, Teología y Religión, Artes Escénicas, Agronomía y Finanzas.
Quienes se especializaron en Ingeniería del Transporte Aeronáutico o Naval Piloto, durante 2009 obtuvieron la mejor remuneración promedio del país, al obtener casi 16 mil pesos mensuales. Le siguieron los expertos en Ciencias Biomédicas, con 12 mil pesos, y los expertos en Economía, con ingresos por arriba de los 10 mil pesos.
A pesar de que el país se ha llenado de universitarios que se convirtieron en médicos, administradores, abogados, ingenieros civiles, eléctricos, actuarios e ingenieros mecánicos y textiles, son también las áreas para las que empresas públicas o privadas abrieron el mayor número de puestos de trabajo.
El alto número de egresados (de entre 45 mil a más de 135 mil) hizo que el nivel de salarios ofrecidos fueran de entre 7 mil 500 pesos y 10 mil pesos mensuales, lo que resulta insuficiente para algunos y optan por buscar otra opción de trabajo.
Los posgrados no ayudan.
El estudio refiere que si además un licenciado o ingeniero decidió hacer estudios adicionales de posgrados —lo que implica entre dos y hasta cinco años más de estudio—, los ingresos que obtuvieron en promedio al emplearse no fueron mayores.
Obtener un doctorado sí hizo que las posibilidades de ser contratado crecieran hasta en 75%, pero el salario promedio fue de 13 mil 250 pesos mensuales para ellos.
En cuanto a prestaciones, el documento dice que tres de cada 10 técnicos superiores universitarios no recibieron ninguna, en tanto que 29 de cada 100 de quienes lograron un título de licenciatura no obtuvieron ningún tipo de apoyo de seguridad social durante su contratación. Aun cuando se presenta un título de doctorado, dos de cada 10 no gozan de prestaciones.

