viernes, 5 de noviembre de 2010

UNA REALIDAD, FÈMINAS AL PODER

Celia Rosado Romero

Ante la necesidad de un nuevo paradigma de hacer política aunado el fracaso, así como, el descrédito demostrado por determinados presidentes varones del mundo latinoamericano, las féminas han asumido el reto de dar respuestas efectivas a las demandas de las necesidades de la ciudadanía, tal reflexión es la respuesta del que seis mujeres han asumido, en las últimas décadas, el liderazgo regional, siendo la última Dilma Roussell.

Valdría la pena recordar, ante su asunción al poder, a la `poetisa brasileña Cora Coralina (1889-1985) que señaló: “yo soy esa mujer que escaló montañas de la vida removiendo piedras y plantando flores”, que podría aplicarse a la nueva líder tras la publicación de su trayectoria política que habla de su lucha contra la dictadura militar.

Brasil, uno de los países de mayor extensión de América Latina en transición de mejoramiento a su desarrollo económico y social, dio la bienvenida a una nuera era con una mujer al frente de su destino, así como en sus tiempos pasados y actuales, podemos mencionar a : Violeta Chamorro en Nicaragua; MIreya Moscoso en Panamá; Michelle Bachelet en Chile; Cristina Fernández en Argentina y Laura Chinchilla en Costa Rica.

Sus retos han sido y son cambio de mentalidad que rompan el comportamiento viciado de los que detentan el poder para beneficio de unos cuantos. Pero, ¿cuál es la garantía que ofrecen para que las miles del poder no las abracen hasta convertirlas en lo que ahora la población rechaza, la corrupción, injusticia, ineficiencia?

La crisis de representación que aqueja a los países demanda líderes con visión global y dispuestos a escuchar a las multitudes, y olvidarse de los grupos de poder que se ensañan en la población por no perder su capacidad de enriquecimiento. La interrogante es: ¿son las mujeres las que respondan a la confianza de la ciudadanía? Nadie podría asegurarlo. Al término de cada uno de sus periodos han sido, y serán, evaluadas en sus acciones.

Sin embargo, lo interesante es el conocer la mentalidad del votante para que tomara la decisión de inclinarse sobre una mujer. El latinoamericano es reconocido por su inclinación a lo que se califica como “machismo”, a pesar de ello, confía en la honestidad, como una cualidad, de las femeninas. Por cuanto, a las mujeres votantes, ellas deseos de ser consideradas en igualdad de condiciones laborales, políticas y de decisión sobre su cuerpo, su esperanza es que una mujer frente a las políticas gubernamentales sea un apoyo.

Indira Gandhi, estadistas (1971-1984) se refirió a la actuación de los líderes como: “Hay dos tipos de personas, las que hacen las cosas y las que hablan como loros. Procura quedarte en el primer grupo, hay menos competencias ahí”. Los votantes eso exige a todo aquel que asume el poder y que en sus discursos promete, pero al final, no cumple.

Su cita no tiene referencia a género, sino a los que desean adherirse al poder. El paradigma femenino, en el caso de aspiraciones políticas, no es diferente al del masculino, la diferencia está en el actuar, a través de una perspectiva heurística, donde se articulen los diálogos de las voces populares.

Las nuevas generaciones de votantes lo demuestran al no utilizar la discriminación en las votaciones, los roles han sufrido trasformaciones, poniendo en igualdad de condiciones a la humanidad, sin sexismo. Interesante seria ser como lo que manifestó en su tiempo la escritora Hellen Keller (1880-¡968). “nunca se debe gatear cuando se tiene el impulso de volar”.

Por ello, la cuestión es: ¿México está preparado para tener una mujer en la presidencia? El escenario actual daría la respuesta de no. La afirmación parte de la experiencia que se tuvo con la excandidata, Patricia Mercado, en las elecciones del 2006, sin embargo, habría que repreguntarse ¿qué fue lo que paso?, ¿cuáles son las cualidades de esas otras mujeres latinoamericanas ,que la mujer mexicana no demuestra?

Todo parte de los principios se conjugan en los partidos. Sí las féminas mexicanas comparten los mismos ideales que hasta hora han demostrado los candidatos de los partidos mexicanos, pocas esperanzas se tienen de un cambio, se deben reconocer experiencias anteriores, basta remontárnosla sexenio pasado, cuando Martha Sahagún mostró deseos de arribar a la presidencia al término del periodo de Fox, nunca demostró actitud de cambio y su trayectoria al lado del expresidente, desde su ingreso como su vocera hasta convertirse en su esposa, fue crìticable al extremo de propiciar una investigación en el Congreso de la Unión por el enriquecimiento de sus hijos.

Otro caso, la maestra Elba Esther Gordillo, es una mujer inmersa en la política que está fresca en la memoria de los mexicanos y que a pesar de haber sido, Presidenta de la Cámara de Diputados (1987), no sería factible que al postularse como candidata presidenciable triunfara.

Un ejemplo más, Rosario Robles Berlanga, experredista, Jefa de Gobierno del Distrito Federal y exdirigente nacional del PRD, fue una esperanza para las votantes femeninas que ya la presuponían primera mujer mexicana presidenta de la república, pero, que renunciara ante el escándalo de su relación con el empresario Carlos Ahumada.

Actualmente, existen cuatro mujeres Amalia García Medina, exgobernadora de Zacatecas; Beatriz Paredes Rangel, exgobernadora de Tlaxcala, exdiputada y exsenadora; Dulce María Sauri Riancho, exgobernadora de Yucatán, exdiputada; Josefina Vázquez Mota exdiputada y funcionaria federal; ellas han triunfado, como otras más, diría la periodista y académica, Denise Dresser, , “ellas son mujeres mexicanas que triunfaron en y a pesar de México”.

En su libro Gritos y Susurros II, Dresser, relata la historia de 39 mujeres que han triunfado y nos da una muestra, en su recorrido literario, como lo han logrado a pesar de todo y que un día decidieron cambiar sus esquemas de vida. Cita la autora del libro: "Por pensar, a partir de una mañana al levantarse, que nacieron y llegaron a este mundo para dejar una huella de su paso por esta vida".[1]

Valdría la pena comentar que los esteriotipos relativos a los papeles asignados a los géneros no son sencillos de romper pues se solapan, no se consideran independientes y distintos, de ahí parte, la creencia: mujer débil, varón fuerte, lo que repercute en la confianza para la toma de desiciones políticas.

Ante ello, la psicóloga Bardwick señala una de las características de la mujer que nota, “es la capacidad de involucrar todas las esferas de su persona, todas las facultades, todo su ser, en lo que realiza. Su tendencia se dirige a unir, aglutinar, concentrar. Mientras que el hombre tiende a dividir, separar, aislar”.[2]

Posiblemente, tal característica sea la que en el proceso intenso de desconfianza que transita la población mexicana y la increbilidad en el esquema gubernamental, le de ventaja a la problemática a la que enfrentarán, por lo que, sus discursos tendrán que centrarse en realidades.

Consecuentemente, ahora hay que esperar que alguna de ellas rompa el esquema patriarcal del presidencialismo mexicano y se meta en los intestinos de la lucha de la conquista del poder real, que da la silla presidencial de “Los Pinos “.











[1] http://mx.globedia.com/mujer-mexicana-triunfan-pesar-mexico-denise-dresser
[2] Judith M. Bardwick, “Psicología de la mujer”

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