Por Mtra. Celia Rosado Romero.
En las escuelas primarias para definir una fracción
se corta una manzana o una torta, se la corta
por supuesto por medio del pensamiento
y no en la realidad.
Henri Poincaré
Enfoque generalista de las TIC’s2En las escuelas primarias para definir una fracción
se corta una manzana o una torta, se la corta
por supuesto por medio del pensamiento
y no en la realidad.
Henri Poincaré
En momentos en que el siglo XXI nos alcanzó, presenciamos nuevos desarrollos
de la inteligencia artificial3 que pueden hacernos “más rápidos, más ingeniosos
y excepcionalmente bien informados» La «nueva oportunidad intelectual”, como
una constante innovación que posibilita la capacidad de almacenamiento y tratamiento
de la información se está convirtiendo en un cerebro extra que podemos
cargar en un portafolio, en una mochila o simplemente en el bolsillo.
Lo que nos lleva a reflexionar en la posibilidad de tener un “chip” (circuito
integrado)4 en nuestro propio cerebro. Tales máquinas o dispositivos que a veces
asustan, gracias a la ciencia ficción, y que a veces sentimos como una amenaza,
son los adelantos que la humanidad ha venido desarrollando por milenios. Cuando
arribaron los grabados, los libros, la televisión así como otros inventos, fueron
también considerados una amenaza, pronosticando la desaparición de sus antecesores.
La historia nos ha demostrado lo inexacto que resultó.
La diferencia es que las nuevas herramientas de comunicación como los satélites,
cables de fibra óptica, computadoras, robots inteligentes, están creando
nuevos niveles de asistencia tecnológica, obligándonos a vivir en una “aldea”
–concepto globalizador del mundo– donde nada está oculto y donde debemos
estar preparados para hacer usos de ellas. En tal tesitura, hay quienes aseguran como posible que las máquinas en algún momento nos enseñen, nos auxilien
cuando falte la memoria, además de consentir nuestro intelecto cuando este sea
inadecuado incluso deficiente. (Rodino, 1995).
Tales palabras conllevan a pensar sobre las formas en que esta innovación
ha permitido el avance de la humanidad en todos los ámbitos, sobre todo en el
educativo. Lamentablemente en los países en desarrollo las instituciones llamadas
a promover y gestionar la innovación, han tenido un resultado mediocre en el
proceso de construcción y el dinamismo propio del mundo globalizado, donde la
dimensión social pierde su rumbo en aras de la acumulación de la riqueza.
La cuestión es cómo podemos innovar más y mejor. Hamel y Valikangas (2003)
afirman que las instituciones tambalean cuando invierten demasiado en «lo que
es» y demasiado poco en «lo que podría ser», prospectivamente, las instituciones
innovadoras de hoy serán las más sólidas del futuro. Por lo tanto, se evidencia la
necesidad de promover cambios en el quehacer docente; terreno fértil para una
cosecha de conocimientos a través de una oferta educativa que se fortalezca con
las Nuevas Tecnologías de Información y la Comunicación (TICs.).
Crear un modelo pedagógico requiere creatividad para ubicar al estudiante en
el centro, donde sus ejes sean la comunicación y la tecnología, ambos desarrollados
por una comunidad docente que construya un espacio virtual sistematizado
y adecuado a los diferentes perfiles del aprendiz. Joseph Kmjcik, establece que
la tecnología brinda nuevas oportunidades para enfrentar viejos desafíos en los
campos del aprendizaje y la enseñanza para romper los paradigmas tradicionales.
Se trata de integrar conocimientos y habilidades, de modo tal que cada nuevo
conocimiento confirme los previamente adquiridos sin que puedan quedarse algunos
aspectos que no tengan relación con el anterior. Conocimientos y habilidades
van de la mano y representan el incremento ininterrumpido del nivel de desempeño
del estudioso, mediante el recurso de la tecnología.
Pero esta visión particular se entremezcla con otra perspectiva más compleja.
Por ejemplo, a propósito del análisis experimental del comportamiento Skinner
hacia 1970 ya señalaba que se había producido una tecnología de la enseñanza,
a través de programas, planes y métodos empleados; desprendiéndose la posibilidad
para que el público supiera más sobre «máquinas de enseñar», así como de
una instrucción programada.
Tal perspectiva remonta a los componentes básicos de la tecnología educativa,
definida ésta como: la combinación de la teoría y la práctica para el diseñar, desarrollar,
utilizar, organizar y evaluar los procesos y recursos para el aprendizaje
utilizando la tecnología5. Lo que nos lleva a la elaboración y el diseño de estrategias
de aprendizaje, creando un nuevo paradigma educativo que genera nuevas
expectativas en las instituciones educativas de nivel superior.
Si a esta posición le enmarcamos las concepciones constructivistas de la enseñanza
y el aprendizaje que le asignan primordial importancia a la manera en
que los estudiantes procuran darle sentido a lo que están aprendiendo, dejando
en segundo término la forma en que reciben la información, obliga a la utilización
de la tecnología con eficiencia y eficacia. Bajo el enfoque anterior seguramente
que los aprendices conjugarán el factor «indagación» versus «investigación» para
la construcción de su propio conocimiento. No se debe olvidar entonces, que si
los profesores solicitamos a los estudiantes un trabajo de investigación, debemos
proveerles de esas herramientas para alcanzar sus objetivos, por lo que como
profesores también debemos tener y saber manejar esos recursos.
En este caso, la referencia es hacia la computadora y los medios de comunicación,
dos de los elementos que pilotean la construcción de la perspectiva
educacional virtual a lo que se refiere Martínez (2000), cuando menciona que
actualmente se vive una callada revolución de la información sustentada en la
multimedia, la realidad virtual y la circulación de información en la Internet.
Sin embargo antes de seguir reflexionando sobre conceptos como tecnología
educativa, nuevas tecnologías, proceso enseñanza-aprendizaje y comunicación se
hace necesario puntualizar y clarificarlos para ubicarnos en la misma perspectiva.
Si desea leer el artículo completo, de clic aquí para descargar el archivo.
de la inteligencia artificial3 que pueden hacernos “más rápidos, más ingeniosos
y excepcionalmente bien informados» La «nueva oportunidad intelectual”, como
una constante innovación que posibilita la capacidad de almacenamiento y tratamiento
de la información se está convirtiendo en un cerebro extra que podemos
cargar en un portafolio, en una mochila o simplemente en el bolsillo.
Lo que nos lleva a reflexionar en la posibilidad de tener un “chip” (circuito
integrado)4 en nuestro propio cerebro. Tales máquinas o dispositivos que a veces
asustan, gracias a la ciencia ficción, y que a veces sentimos como una amenaza,
son los adelantos que la humanidad ha venido desarrollando por milenios. Cuando
arribaron los grabados, los libros, la televisión así como otros inventos, fueron
también considerados una amenaza, pronosticando la desaparición de sus antecesores.
La historia nos ha demostrado lo inexacto que resultó.
La diferencia es que las nuevas herramientas de comunicación como los satélites,
cables de fibra óptica, computadoras, robots inteligentes, están creando
nuevos niveles de asistencia tecnológica, obligándonos a vivir en una “aldea”
–concepto globalizador del mundo– donde nada está oculto y donde debemos
estar preparados para hacer usos de ellas. En tal tesitura, hay quienes aseguran como posible que las máquinas en algún momento nos enseñen, nos auxilien
cuando falte la memoria, además de consentir nuestro intelecto cuando este sea
inadecuado incluso deficiente. (Rodino, 1995).
Tales palabras conllevan a pensar sobre las formas en que esta innovación
ha permitido el avance de la humanidad en todos los ámbitos, sobre todo en el
educativo. Lamentablemente en los países en desarrollo las instituciones llamadas
a promover y gestionar la innovación, han tenido un resultado mediocre en el
proceso de construcción y el dinamismo propio del mundo globalizado, donde la
dimensión social pierde su rumbo en aras de la acumulación de la riqueza.
La cuestión es cómo podemos innovar más y mejor. Hamel y Valikangas (2003)
afirman que las instituciones tambalean cuando invierten demasiado en «lo que
es» y demasiado poco en «lo que podría ser», prospectivamente, las instituciones
innovadoras de hoy serán las más sólidas del futuro. Por lo tanto, se evidencia la
necesidad de promover cambios en el quehacer docente; terreno fértil para una
cosecha de conocimientos a través de una oferta educativa que se fortalezca con
las Nuevas Tecnologías de Información y la Comunicación (TICs.).
Crear un modelo pedagógico requiere creatividad para ubicar al estudiante en
el centro, donde sus ejes sean la comunicación y la tecnología, ambos desarrollados
por una comunidad docente que construya un espacio virtual sistematizado
y adecuado a los diferentes perfiles del aprendiz. Joseph Kmjcik, establece que
la tecnología brinda nuevas oportunidades para enfrentar viejos desafíos en los
campos del aprendizaje y la enseñanza para romper los paradigmas tradicionales.
Se trata de integrar conocimientos y habilidades, de modo tal que cada nuevo
conocimiento confirme los previamente adquiridos sin que puedan quedarse algunos
aspectos que no tengan relación con el anterior. Conocimientos y habilidades
van de la mano y representan el incremento ininterrumpido del nivel de desempeño
del estudioso, mediante el recurso de la tecnología.
Pero esta visión particular se entremezcla con otra perspectiva más compleja.
Por ejemplo, a propósito del análisis experimental del comportamiento Skinner
hacia 1970 ya señalaba que se había producido una tecnología de la enseñanza,
a través de programas, planes y métodos empleados; desprendiéndose la posibilidad
para que el público supiera más sobre «máquinas de enseñar», así como de
una instrucción programada.
Tal perspectiva remonta a los componentes básicos de la tecnología educativa,
definida ésta como: la combinación de la teoría y la práctica para el diseñar, desarrollar,
utilizar, organizar y evaluar los procesos y recursos para el aprendizaje
utilizando la tecnología5. Lo que nos lleva a la elaboración y el diseño de estrategias
de aprendizaje, creando un nuevo paradigma educativo que genera nuevas
expectativas en las instituciones educativas de nivel superior.
Si a esta posición le enmarcamos las concepciones constructivistas de la enseñanza
y el aprendizaje que le asignan primordial importancia a la manera en
que los estudiantes procuran darle sentido a lo que están aprendiendo, dejando
en segundo término la forma en que reciben la información, obliga a la utilización
de la tecnología con eficiencia y eficacia. Bajo el enfoque anterior seguramente
que los aprendices conjugarán el factor «indagación» versus «investigación» para
la construcción de su propio conocimiento. No se debe olvidar entonces, que si
los profesores solicitamos a los estudiantes un trabajo de investigación, debemos
proveerles de esas herramientas para alcanzar sus objetivos, por lo que como
profesores también debemos tener y saber manejar esos recursos.
En este caso, la referencia es hacia la computadora y los medios de comunicación,
dos de los elementos que pilotean la construcción de la perspectiva
educacional virtual a lo que se refiere Martínez (2000), cuando menciona que
actualmente se vive una callada revolución de la información sustentada en la
multimedia, la realidad virtual y la circulación de información en la Internet.
Sin embargo antes de seguir reflexionando sobre conceptos como tecnología
educativa, nuevas tecnologías, proceso enseñanza-aprendizaje y comunicación se
hace necesario puntualizar y clarificarlos para ubicarnos en la misma perspectiva.
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