lunes, 5 de abril de 2010

Respeto a la educación, no al recorte presupuesal

Celia Rosado Romero[1]


Frente a un panorama incierto, la educación superior pública en México, enfrenta otro descalabro: la reducción de 800 millones de pesos de los 7,180 millones al recorte presupuestal anunciado por el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens. Así las 128 instituciones públicas de educación superior afiliados a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) recibirán menos, equivalente al 1%, según expresión del Secretario de Educación, Alonso Lujambio Irazàbal, minimizando la cantidad y tipificándola como “ajuste”.


Lo que no se dijo, es que sin la reducción actual, al subsidio, por parte del gobierno mexicano a la educación, lo que se destina, de por si, es insuficiente. Se requiere cuando menos una cantidad similar para cubrir el rezago existente, en otras palabras, habría que duplicar los recursos y garantizar el financiamiento a las instituciones públicas de educación superior para ingresar a lo que siempre se aspiro y está legislado: educación gratuita para todos los mexicanos.


El financiamiento en los últimos 30 años ha tenido un funcionamiento errático lo que ha preocupado y alarmado a la sociedad mexicana, dado que la actual época se ha convertido en una sociedad basada más en el conocimiento, pasando del paradigma de la sociedad industrial a la de sociedad del conocimiento, enfrentando a los jóvenes a retos abrumadores y complejos.


El mercado laboral cada día más constreñido (400 mil personas perdieron su empleo en lo que va del año) asusta a los jóvenes. Se les exige mayor preparación y capacitación pero se cierran los espacios en los centros educativos a todos aquellos cuyos ingresos familiares no pueden dispones de cantidades que van desde los 3,000 hasta los 7,000 pesos mensuales para cubrir las cuotas que imponen las universidades privadas. Parecería que el estado se ha olvidado de su responsabilidad frente a la educación superior.


Desde el inicio de este sexenio el presidente Felipe Calderón Hinojosa destinó al sistema educativo 4.5 millones de pesos menos que lo destinado en el sexenio de Vicente Fox, su propuesta sigue apuntando a la privatización de la educación propiciando el crecimiento de centros de educación superior que hoy ya son 1,422 en el país, que en datos de la ANUIES captan el 39.6% de la oferta educativa. Lo que significa que en la última década pasó del 18 % al casi 40% gracias a una clase media de mayores recursos deseosa de darles a sus hijos una “mejor” preparación. Pero, que en la actualidad, ha desparecido gracias a la recesión económica propiciada por los malos manejos financieros de los últimos gobiernos.

Convirtiendo la educación en un verdadero negocio pues de 735 universidades privadas en 1999 hoy en el 2009 crecieron en un 100%, beneficiándose de los más de 2 millones de jóvenes, que cada año, quedan fuera de aulas universitarias de instituciones públicas. Tan solo en el estado de Veracruz, hubo 33 mil 863 aspirantes a la Universidad Veracruzana. Aproximadamente 15 mil jóvenes anualmente no ingresan a Nuestra Máxima Casa de Estudios, además anunciando que probablemente no podrá crecer en espacios para nuevos estudiantes; teniendo el Gobierno del Estado de Veracruz, como política, buscar otras alternativas que ofertar como es el programa Clavijero.


Todos conocemos la situación económica por la que atraviesa el país, resultado del desplome del sistema económico internacional, pero esa no es la excusa para que el gobierno mexicano deje sin educación a miles de jóvenes. Textos y textos escritos por especialistas donde se hablan de los riesgos sociales y los riesgos de conflictos ha provocarse con las medidas de recortes.


No hay que olvidar como en el estado dos jóvenes amenazaron con inmolarse por no haber podido ingresar, después de varios intentos, a la Universidad Veracruzana.


La educación es de trascendencia social, no debe verse como una mercancía a vender, sino como inversión para el crecimiento y como palanca del desarrollo de la nación. El rector de la UNAM, José Narro Robles, establece que la visión gubernamental y sus prácticas hacen pensar que “parecería que se ha perdido el interés por el futuro”.


La única vía que se tiene para salir de esa primitiva visión del sistema educativo, es como señalara en su tiempo de rectoría el maestro Emilio Gidi Villarreal “, transformar a las instituciones en entidades potenciales de desarrollo de nuevos conocimientos y vínculos con la producción nacional e internacional”, lo que no se logrará mientras el gobierno evada su responsabilidad al no apoyar a las instituciones de educación superior.


La interrogante prevaleciente en la comunidad docente: ¿qué México queremos?, sigue vigente desde el siglo pasado, porque la respuesta dada por el sistema gubernamental no satisface a nadie. Otra preocupación es: ¿quién preparará a los cuadros de expertos en las distintas ramas del conocimiento que requiere la sociedad? El gobierno no ha podido consolidarse como un promotor de la cultura y el humanismo al desviarse el rumbo, en forma errónea, en su afán eficientista.


Las prioridades establecidas desde el escenario gubernamental no van paralelas a las de la comunidad universitaria, de ahí que la misma confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (CONTU) presentó a los congresistas desde junio del 2008 su propuesta de incremento presupuestal para la educación superior del presupuesto de egresos de la federación para el 2009, conscientes de la importancia estratégica para el país del adecuado funcionamiento de la Universidad Pública.


Ya se había hablado en llegar siquiera al 1% del presupuesto de egresos, lo ideal en estándares internacionales es el 8% del Producto Interno Bruto (PIB), para la educación, pero en lugar de ello, las restricciones siguen. Hoy se confirman con el anuncio del Secretario de Educación poniendo en serios aprietos financieros a las universidades públicas.


Vale la pena recordar lo que la UNESCO dice al respecto: los Estados deberían asumir que en un planeta globalizado el conocimiento y la información definirán la competitividad de una nación, “y por lo tanto, incluso pese a la recesión mundial, debe haber claridad sobre dónde se puede reducir los recursos, y en qué casos no conviene hacerlo”, afirmó Carlos Tünnermann Bernheim, miembro del comité científico de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco).(La Jornada 19/08/09)


La esperanza está centrada en los 500 legisladores de las distintas fracciones parlamentarias, de los cuales 22 son veracruzanos ( 19 del PRI y 3 del PAN), para decir un No a los recortes al renglón de la educación y ser más escrupulosos en las partidas para beneficios de las altas esferas de funcionarios, así como, para la transparencia del gasto federal.


Al convertirse el Partido de Acción Nacional en partido de gobierno, el discurso es sobre la claridad de la administración pública, sin embargo no hay congruencia entre el discurso y los hechos. El despilfarro en beneficios para sectores de la administración son denunciados cotidianamente, por tanto, la sociedad no entiende, ni la comunidad universitaria, como no hay “ajustes” para esas partidas, pero si para el pilar del crecimiento del país: la educación.





[1] Docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Universidad Veracruzana

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